Los 5 viajes que nunca olvidarás

El mundo está lleno de sitios que merece la pena visitar en algún momento de nuestra vida. Es una lástima que la mayoría de nosotros carezca de tiempo, dinero y a veces curiosidad para ver todos los maravillosos lugares que el planeta tiene que ofrecernos.

La falta de tiempo y dinero es el lastre que nos ancla a nuestras casas, cosa que ocurre en muchas ocasiones en contra de nuestra voluntad pero la falta de curiosidad, nos impide conocer lugares a los que muchas veces no es caro ir,  ni nos lleva horas llegar, pero que como se encuentran cerca, parece que no despiertan en nosotros suficiente interés como para desplazarnos hasta ellos.

En cualquier caso, los 5 viajes que nunca olvidarás son largos y te llevarán a sitios perdidos donde en muchas ocasiones te vas a preguntar: ‘¿Y qué hago yo aquí?’

  1. Recorrer Australia en caravana

Uluru pink sunset

Probablemente el atractivo resida en la expectativa de un mundo completamente diferente al que estamos acostumbrados a ver. O puede que sea la sensación de aislamiento que supone alquilar una auto caravana y recorrer millas hacia lo desconocido, viviendo en la carretera entre polvo, mastodónticos camiones y animales acerca de los cuales hemos oído hablar y hemos visto en películas – como ornitorrincos, koalas o canguros –  pero que jamás hemos visto en vivo. En Australia se puede visitar algunas de las ciudades con mejor calidad de vida del mundo, como Melbourne, Sydney o Perth, contemplar maravillas de la naturaleza como el Gran Arrecife de Coral o conducir por polvorientas y solitarias carreteras hasta el interior del continente para llegar al Uluru, una masa de roca que se encuentra en medio del desierto.

Eso si, para poder vivir esta experiencia tan impresionante se necesita al menos un mes y un presupuesto generoso. Australia no es barato y el recorrido no es corto.

  1. Cuba

Hay algunos sitios que pueden cambiar drásticamente en el futuro no muy lejano, y Cuba es uno de ellos. Su lenta y agonizante salida del régimen castrista, si bien puede beneficiar sustancialmente a la población local, desde el punto de vista del extranjero puede suponer una pérdida de la huella y la esencia que han dejado estas últimas décadas en esta isla caribeña.

Huiría de los resorts y del “todo incluido” porque son prisiones que limitan nuestra libertad, verdaderos obstáculos que nos impiden conocer realmente un lugar, su cultura y su gente.

En este caso, en Cuba, nos impediría recorrer sus carreteras – que es una experiencia muy distinta a circular por, pongamos, Madrid – dormir en casas particulares, que por mucha locura que parezca, son negocios regulados por el gobierno con precios mucho más económicos que hoteles y que a diferencia de estos, te permiten tener más contacto con los cubanos y de alguna manera sentir una hospitalidad diferente y más auténtica, compartiendo con ellos mesa y mantel. También podemos contratar un chófer para recorrer los pueblecitos de la isla a los que no es fácil acceder. Sin ellos, la aventura no estaría completa.

  1. Islandia y sus volcanes.

Islandia es uno de esos sitios únicos en el mundo que no nos podemos perder.

Conocida por sus paisajes volcánicos y rocosos, por sus geiseres – que por cierto, es una palabra en islandés que se ha exportado al resto de idiomas – y piscinas termales naturales, aparentemente destila una energía singular, posiblemente debido a su peculiar geografía y a la actividad sísmica que perpetuamente tiene lugar en sus entrañas.

Las horas de luz en Islandia oscilan entre 4 en invierno y 11 en verano, haciendo bastante difícil conciliar el sueño, ya que incluso en el periodo de máxima oscuridad se sigue percibiendo una cierta claridad.

Islandia tiene tan solo 318.000 habitantes de los cuales dos tercios viven en los alrededores de su capital, Reykjavik. El resto vive en pequeñas ciudades y pueblos costeros, estando de la isla completamente deshabitado. La tasa de alfabetización es virtualmente del 100% y es uno de lugares mas valorado para vivir.

Pero por supuesto, el mayor atractivo de Islandia es recorrerla para poder observar sus glaciares, caminar por sus volcanes – en la medida de lo posible – y bañarse en sus piscinas termales.

  1. La cuenca del Amazonas.

Amanecer en el río Amazonas

Fue hace no mucho, en un encuentro con otro viajero, cuando decidí que este era uno de los viajes imprescindibles que tenía que hacer. Lo que me transmitió este hombre es que después de estar en el Amazonas, en cuanto a naturaleza, pocas cosas te van a sorprender, lo cual a su vez suena un poco triste.

La cuenca del Amazonas tiene como capital  la ciudad de Manaos, y abarca territorios de Venezuela, Perú, Colombia, Ecuador, Guyana y Surinam, además de Brasil.

Los primeros exploradores españoles que pisaron la zona, Gonzalo Pizarro y Francisco Orellana – que se convirtió en la primera persona en navegar el rio Amazonas en su plenitud – se adentraron en la selva en busca de El Dorado, una ciudad que supuestamente contenía cantidades inconmensurables de oro y riquezas, y donde un cacique nativo se sumergía en las aguas cubierto de polvo dorado y emergía de nuevo limpio. A pesar de ser el objetivo de numerosas expediciones jamás ha sido realmente encontrada.

  1. Namibia y sus espectaculares paisajes.

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África es bien conocida por esconder auténticas joyas de la naturaleza, aunque posiblemente también imponga cierto respeto viajar allí por la inestabilidad política que existe en la mayoría de sus países.

Pues bien, este no es el caso de Namibia.

Cuando las potencias europeas comenzaron el saqueo y la colonización de África, allá por finales del siglo XIX, Namibia se convirtió en colonia Alemana. Esto fue fuente de numerosas rebeliones y conflictos hasta que Alemania se rindió al ejército sudafricano en la Primera Guerra Mundial, que instauró el apartheid en Namibia. Más tarde, entre 1966 y 1988 tuvo lugar la guerra para la liberación de Namibia, desencadenando el fin del apartheid sudafricano y la convocatoria de las primeras elecciones libres. Desde entonces ha habido estabilidad política y democracia, lo que lo convierte en un lugar seguro para el viajero.

Entre las cosas que se puede visitar en Namibia, destacan sus parques naturales, con el cañón más profundo de África, gigantescas dunas de arena, como la duna 45 – que tiene una altura de 170 metros y se encuentra entre las mas fotografiadas del mundo –  y paisajes desérticos junto con una costa virgen casi nada explotada turísticamente.

Dejo que las fotos hablen por si mismas.

Foto Uluru Pink Sunset | Mark Wassel | Flickr

Foto Cuban Girls | Doug Wheller | Flickr

Foto Iceland | Moyan Brenn | Flickr

Foto Amanecer sobre el Amazonas 2 | Luis Reina | Flickr

Foto Namibia | Dietmar Temp | Flickr

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