Las Cenizas de DETROIT

Posiblemente sea Detroit, ubicada al noreste de Estados Unidos, uno de los lugares más tristes en los que haya estado. Recuerdo llegar a una estación de autobuses antigua, sucia y que parecía estar lejos de cualquier punto en el que existiera vida. Tan sólo unos cuántos pasajeros provenientes de Canadá que se apeaban con prisa de un “Greyhound” tras varias horas de viaje.

Intenté encontrar algún indicio que me marcase el camino hacia la que es la ciudad más grande del estado de Michigan, pero la realidad era desoladora: calles vacías, edificios en ruinas, parques vallados para impedir la entrada e incluso un “Subway” cerrado, algo que jamás me habían mostrado todas las ciudades americanas en las que había estado.

La ciudad,  reconocida como el centro mundial automotriz en la que Ford hizo su primer coche y cuna de artistas como Madonna o Eminen  aparecía ante mí como un desafío que me retaba a encontrar algo por lo que hubiera merecido la pena viajar hasta allí.

Hoy, cuando leo que la urbe ha pasado de ser la capital del motor a ser la mayor ciudad en la historia de EE UU en declararse en bancarrota no puedo decir que me extrañe.

La depresión por la que atraviesa Detroit le ha llevado a perder la mitad de la población en apenas seis décadas, ver triplicado su paro en 14 años, haber perdido la mitad del alumbrado público y a rozar el 48% de impagos de los impuestos municipales.

Con una deuda récord de 18.500 millones de dólares, 78.000 edificios abandonados, y dos tercios de sus ambulancias en el garaje por falta de presupuesto, gran parte de los barrios yacen semiabandonados deteriorándose a marchas forzadas.

Todo apunta que esta ciudad esta condenada a desaparecer y es ahora cuando me pregunto: ¿Recomendaría esta visita? ¿Es un lugar que merece la pena? Teniendo en cuenta que lleva siendo varios años consecutivos la ciudad estadounidense más peligrosa con una tasa de criminalidad de 2.137 asesinatos, asaltos y robos por cada 100.000 habitantes, me cuestiono si merece ser visitada.

Puede ser que viajeros intrépidos como yo podamos sacarle algo de jugo, pero para los que no quieran arriesgarse al latigazo de la miseria y el desamparo o la posibilidad de presenciar in-situ alguna situación peligrosa, creo que con ver películas como “8 millas” o “Asalto al Distrito 13” tienen suficiente para hacerse una idea de lo que esta ciudad ofrece.

 Fotos:

Packard Plant 1, 2, 3, Detroit, MI | memories_by_mike |Flickr

Fábrica de coches abandonada | Thomas Hawk |Flickr

Destrucción urbana | sj carey | Flickr

Vista del puente que cruza hacia Canadá, Detroit road | Nitram242 | Flickr

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