Mi primer viaje al corazón de África

El primer viaje al África profunda, o África negra, se vive de una forma especial.

Normalmente antes de partir de viaje todos sentimos una pizca de ansiedad, nervios y por qué no reconocerlo, un poco de miedo ante lo desconocido. Cuando vas a un sitio tan distinto como África estas sensaciones se magnifican. Paralizan tu cuerpo y mente.

Las noticias que llegan a Europa nos imponen respeto: el conflicto entre Hutus y Tutsis en Burundi, el “reciente” golpe de estado en Costa de Marfil, la guerra en Somalia, atentados en Nairobi y cerca de Mombasa, con turistas y expatriados entre las víctimas, erupción del virus ébola en Guinea y alrededores.

Son sólo unos ejemplos, de entre muchos que podemos encontrar, que estimulan nuestra inquietud, aumentan nuestra sensación de riesgo, el miedo ante lo inseguro. Y muchas veces nos privan de conocer lugares increíbles.

Mi primer destino de África fue Uganda. Yo tuve la suerte de ir con un grupo de personas que había hecho ya numerosos viajes por África. Pero por mucho que me reafirmaban en la seguridad de Uganda, no llegaban a transmitirme la misma sensación de seguridad que tendría si el destino fuera un país desarrollado.

Me sorprendió que el avión tocara tierra en Entebbe en una pista asfaltada, aunque me esperaba, con más o menos exactitud el resto del escenario. Tras el golpe de humedad y calor inicial, se abrió ante mí una atmósfera de relajación y tranquilidad, pero a la vez llena de vida, situada a un mundo de distancia del caos que reina en los aeropuertos europeos. Me encuentro instalaciones antiguas, puestos de regalos y oficinas de cambio de moneda en la terminal de llegadas cuyos dependientes, de iluminadas sonrisas ataviados con coloridas túnicas que intentan captar la mirada del turista con aspavientos y gestos como si de un mercado se tratara. Al cruzar las puertas de salida decenas de locales ofrecen transporte a los turistas, pero nosotros nos dirigimos al aparcamiento, repleto de autobuses y coches destartalados cubiertos de polvo.

Esto es África. Bueno, realmente África es lo que encuentras fuera del aeropuerto, la gente, los paisajes, animales y carreteras de tierra. Los atardeceres con colores únicos que no existen en Europa.

De estas, y de más cosas ya os iré hablando en las próximas entradas.

Foto: jlevinger | Flickr

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