Mosquito Coast Café en Gante

Algunas veces vamos paseando por una calle cualquiera, en una ciudad cualquiera, observando cómo se van sucediendo los escaparates. Ninguno nos llama la atención. Son exactamente iguales que los otros cientos que hay en las demás calles. Nos distraemos. Comenzamos una conversación, pensamos en qué vamos a hacer el fin de semana que viene o como vamos a solucionar el ultimo capricho de nuestro jefe. Y mientras tanto los escaparates continúan su monótono desfile por delante de nuestros ojos.

Así íbamos recorriendo las calles de Gante, cuando nos llamó la atención algo que se salía de lo convencional. Un local que no encajaba en una gris callejuela de una ciudad belga, sino más bien en una extraña mezcla entre el  Londres del siglo XIX y principios del XX con una pequeña isla caribeña.

Si algo llamaba la atención de este lugar era la decoración. El local estaba formado por dos salas:

El salón de reuniones

La primera, una gran sala de reuniones, era digna de la Royal Geographical Society donde se planeaban todas las grandes expediciones a lugares desconocidos por aquel entonces para la sociedad londinense de la época. Una gran alfombra cubre el suelo, fabricado con madera oscura. El resto del entorno estaba dominado por el cuero y los marrones. Sillones de todos los tamaños, colocados cuidadosamente alrededor de pequeñas mesas de té llenan  el espacio principal. En el perímetro, elementos como baúles, sillas de montar, verdes plantas o pequeñas bibliotecas llenas de libros curtidos por el tiempo completan la atmósfera viajera que se puede respirar allí dentro. Este salón está separado del restaurante por una cristalera para protegerlo de la gente y del ruido, y que conserve intacta su esencia decimonónica.

El bar / restaurante

Al otro lado del vidrio, el restaurante – lleno a rebosar – contrastaba con una atmósfera distinta. Era como entrar a un bar caribeño, con la diferencia de una localización ligeramente más alejada del Ecuador, con todo lo que ello conlleva.

Nuevamente, el principal material a la vista es la madera. Tras unas cuantas mesas, la barra se extiende hasta el fondo del restaurante por el lateral izquierdo mientras una planta se descuelga del techo. Como se puede apreciar en la galería, cientos de fotos, recuerdos de viajes, matrículas de coches y objetos de lo más variopinto cuelgan de todas las paredes.

En la planta de arriba encontramos una pequeña terraza, que si bien no tiene las mejores vistas, sí que es un lugar muy agradable para comer o tomar un Mojito si el inclemente tiempo belga lo permite. La carta está formada por variados platos provenientes de distintos países, contando incluso con algunos vegetarianos. También está la opción de escoger algo de la carta de cócteles, u obviamente, al estar en Bélgica, una de las cervezas del menú.

Mención aparte merecen los baños, recubiertos con mapas, objetos y papeles antiguos procedentes de aviones y de diversas aerolíneas, sin duda procedentes de alguno de los muchos viajes que los dueños han realizado a lo largo de sus vidas.

Nos quedamos un rato mirando a nuestro alrededor con curiosidad ante la inmensa variedad de recuerdos, extasiados con la atmósfera que se respiraba dentro del Mosquito Coast Travel and Adventure Café. Ya sabíamos dónde íbamos a cenar.

Cómo llegar:

Para llegar a Gante hay trenes aproximadamente cada 30 minutos desde la estación central de Bruselas. Consultar horarios en www.sncb.be

Una vez en Gante: dirigirse hacia Sint-Jacobskerk, que es una de las iglesias que podemos ver en el centro, y seguir las indicaciones del mapa.

 

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Mosquito Coast - Travel and Adventure Cafe

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Mosquito Coast - Travel and Adventure Cafe 51.055363, 3.723203

Links:

Mosquito Coast Travel and Adventure Café: sitio oficial

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